miércoles

Cara

piruetas de labial rojo en tu frente
tu boca de escarabajo
manos de azúcar impalpable
lo necio del gusto salado y
lo detestable del humo del cigarrillo que todavía quema
no sé de nada
es sólo que
últimamente todo me destruye
salvajemente
de a poquito
cada detalle
como para que lo sienta
cuando de tanto estar atenta te distraes
una mirada filtrada
el perfume en la lengua
dos ojos muertos
un sol que espía
(antes fue luna)
tu adivinanza sin enunciado
mi asombro helado
collage de facciones
una mejilla amiga y un beso inolvidable

sábado

Algunos abedules son menos tímidos y escriben sobre sí mismos

A veces no encuentro las palabras,
me gustaría esconderme entre las sílabas de quien sonríe todos los días
sin distraerme con la saliva que le hace cosquillas a los dientes.
Soy como las mariposas que viven un solo día y regalan sus minutos al aire
liviana al fluir
y libre de conocer sin querer
con la suavidad de un labio mudo
y el sabor de una mora madura.
Leo las paredes pintadas con uñas rotas;
el discurso sin elección
crudo
con
tu mirada distraída
las calles duermen
mientras
las macetas rojas juntan la miseria
para que después tires la pelusa de tu ombligo
y te olvides
que los grillos tienen música
y que
yo también
escribo en pedacitos de papel
o en el anotador con espirales que me regalaron
aunque
el cuaderno siempre esté en el bolso como
sabes
con las servilletas es distinto porque
las regalo o las pierdo
con las ideas pasa lo mismo
van y vienen
la imaginación no
estalla y desgarra
es
una marca de agua
transparente
como quien dice:
el serpenteo
de
el viento es como una nota pedal
y el canto de los pájaros
su melodía principal.
No creo en el destino,
prefiero la casualidad o el azar
de encontrar
té
(en la alacena)

domingo

Lúdico

“(…) Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.”
(Historias de Cronopios y de Famas – J. Cortázar)



Una camisa a cuadritos
la bufanda que danza en mi cuello
y un par de zapatillas para salir a caminar
aturdime con susurros que no digan nada
que sean respiraciones intensas acompañadas de sonrisitas
de esas lindas
de esas que
se nos escapan cuando nos distraemos
hoy no llueve pero hay luna
y quiero irme lejos con una mochila al hombro
y caminar
caminar
correr
saltar
treparme al árbol que dejé cuando era chica
y andar en bicicleta pensando que nada está tan lejos como parece
que cada pedaleada ayuda un poquito a llegar
no importa a donde
no
importa
es una excusa
un motivo para seguir porque
de eso se trata
de sentir que estamos creciendo
o de creernos grandes
como cuando comemos un chocolatín imaginando que es el mundo
y lo devoramos para después escaparnos en un barquito de papel

miércoles

Palabras escritas en un bollo de papel

Los pies descalzos sobre la gota que moja el río seco.
Las manos húmedas con dedos de rana.
Una lágrima en busca del infinito.
Choque de opuestos.
Un átomo de agua sobre un río ausente.
Un camino de tierra huérfana.
Una realidad que es sin ser, deja de ser una realidad. Es una ilusión que volvió a ser. Siendo deja de no ser y es una imagen. Si es mental, vuelve a no ser. Si representa, es sin ser nuevamente.


A esto me refiero cuando digo que
es algo
algo es

cíclico

1+1 = ¿3?

Una hoja en blanco.
Tinta en gotas, en líneas, en cartas.
Una impresión; su percepción.
El temor ante la novedad.
(la no-verdad)
Un cuerpo.
Dos.
Uno de nuevo.
Dos en uno.
Uno en otro.
Sobre él.
Otro.

viernes

Aromas

respirar
sintiendo
imaginando
las
flores
el
polen
(él)
intenso
presente
en
mi nariz
en
mí
significante
a través de
uno
un
olor
un
extracto
(tu)
perfume

jueves

…y su horizonte es un piolín…

Llueve cuando el insomnio me visita. Es tarde (siempre lo es) y a través de la ventana (por la rendija de la cortina), se filtra el reflejo del farol que pende arrebatadamente y alumbra el empedrado vagabundo.
El crepúsculo matutino se aletarga, parece rendido ante las sombras.
Mantengo los ojos exactos en aquel punto donde ulteriormente la forma se desvanece y la nostalgia me convida a compartir un mate amargo en la ronda de sin sabores. No acepto.
“Un té es bueno para eso” – pienso.
Los enfoques del deseo en carne viva me pierden.
“¿O me pierdo? ¿Condena o testimonio?”
El sillón desaparece y mi cuerpo recupera su pose vertical para abandonarla violentamente en un desmayo punzante.
“¿Por qué me ataca otra vez? Tengo miedo. Mis pies se inundan. Me siento húmeda y ajena. Escucho ecos de soles sostenidos. No puedo escaparme. ¿Dónde está la salida?”
Ahí reposa mi organismo deshecho, casi muerto, solitario, demente.
“¿Por qué me ataca otra vez?”
Un último movimiento; un golpe eficaz; un ataque directo a mis venas con sangre afectada.
“¡Soy libre! Veo colores donde no hay.
Aromas que recuerdan las tardes de lluvia, nubladas de tanta risa”.